14 de septiembre de 2006

Transportadores

Siempre me pregunté acerca del extraño comportamiento de ciertas personas, preocupadas en el conservacionismo extremo. Estos casos abarcan:
- Taxistas que prácticamente plastifican los asientos cubriéndolos de fundas, que hacen que uno se siente y ande patinándose ante cada curva, acelerada, o frenada. Todo eso en pos de conservar tal como sale de fábrica.
- Madres o Abuelas, que ponen patines en los pisos, para evitar que se pisen; o que guardan los cubiertos de plata en su caja original y no los permiten usar ni siquiera ante un festejo supremo, en pos de que no se pierdan o arruinen. Así cuando les queden en herencia a sus hijos o nietos, los tengan tal cual ellas.
- Señores que lustran y enceran hasta el hartazgo a sus automóviles, no sacándolos los dias de lluvia, o los de mucho sol, o los muy ventosos, en pos de que no se rayen, abollen, ensucien. Asi cuando se vende, esta tal cual.
- Estudiantes aplicados, que forran los libros en papel araña, y llegan al extremo de sacar fotocopias de los propios libros, para no arruinarlos. Esperando que pueda sacarles provecho su progenie.
- Personas en general, que conservan una joya, alhaja, “la cadenita del bautismo” que nunca usaron, ni usarán, ni empeñarán, ni nada, so pretexto de guardarla como recuerdo, pero eso sí, bien guardadas. Capaz que hasta en la caja de seguridad de un banco.
Y así podríamos seguir con la lista. Pero la cuestión que me motiva en este momento, es ¿qué los mueve a actuar así? ¿Será que el instinto de conservación aggiornado por la civilización, encontró formas alternativas de manifestarse?
¿Será que acaso no somos más que simplemente eso: un mero instrumento de conservación?

2 comentarios:

nat dijo...

Te iba a dejar una respuesta, pero ¿sabés que pasa? junto las respuestas y las guardo bien, a ver si es que un día alguno de mis nietos las necesitan...

Felindarea dijo...

Te faltan los terribles adornitos provenientes de bautismos, casamientos, comuniones, que siempre terminan hechos una ruina sobre algún estante de las repisas. Yo lleno mis estantes de libros para evitar adornitos estúpidos.
felicítote por la recuperación de la clave!! ¡¡viva y bienvenido!!