11 de abril de 2008

Sueños

un sueño soñaba anoche, soñito del alma mía

soñaba con mis amores que en mis brazos los tenía.



Últimamente he estado soñando de una manera extraña. Fui descubriéndolo de a poco. Al principio me sorprendía al recordar cada vez con mayor frecuencia la aventura onírica de la noche anterior. En la medida que el fenómeno se hacía más evidente, comencé a prestar más atención. Descubrí entonces, historias que se continuaban de una noche en otra, personajes que se repetían, incluso situaciones que se resolvían noches más tarde.
Plenamente consciente ya del fenómeno, descubrí que una mujer se repetía sueño tras sueño. Las situaciones eran distintas, una vez era una cena en un puerto, otra un viaje en tren con camarote, hemos llegado a compartir un crucero que ocupó varios sueños. Tiempo después pude vislumbrar claramente su rostro. Para mi asombro, resultó ser alguien muy cercano.


A partir de ese momento, algo extraño comenzó a suceder entre nosotros. Era indudable que algún tipo de vinculación entre nuestros sueños había. Necesitaba confirmarlo, pero no podía encontrar la manera, hasta que hace unas noches, soñando, se me ocurrió la idea. Decidimos usar una prenda de vestir de color rojo, para que al vernos en este "espacio de no sueño", pudiésemos ambos constatar lo que se suponía.


Hace ya varios días que llevo algún detalle rojo. La he cruzado un par de veces sin nada de ese color, pero nuestros sueños pueden no coincidir en la misma noche. Uno de estos días, en cuanto la aparezca con algo rojo, le digo.


1 comentario:

Pepa dijo...

Mirá, Fabián, como que no cuentes cómo sigue esta saga... ¡no llevo más facturas cuando vaya por ahí! He dicho. :P